El género humano no deja nunca de sorprenderme. Tenemos que situarnos a unas cuatrocientas millas náuticas al suroeste de Sierra Leona. Allí Podemos encontrar la República insular de Ghurubu. De no más de 400 km cuadrados de extensión y casi 1000 habitantes, constituye uno de los países más pequeños del planeta. Hasta 1943 estuvo bajo control ingles; desde entonces pasó a ser una pequeña democracia. Siendo una isla principalmente de pescadores tardaron años en adoptar las costumbres propias de las distintas regiones del mundo que se denominan naciones. Esto es lo que hizo que hasta el año 1981 carecieran de bandera, himno y de reconocimiento ante las naciones unidas.
Dos años antes se hizo un refedendum, la bandera fue copiada de la cercana Sierra Leona, pero invirtiendo los colores. Azul por el mar que los abastece, blanco por la sal que conserva los alimentos, y verde por la frondosa selva en la que vive el coromí -especie de cerdo semisalvaje cruce de una antigua raza autóctona y el cerdo común introducido por los ingleses.
Pero lo que más sorprende de esta pequeña nación es el himno. De entre todos los candidatos, uno destacó por encima de todos. Tubieron que pedir permiso al compositor que aceptó encantado y soprendido. Al carecer de orquesta nacional pidieron ayuda a otros países. Fue Chile quien les brindó su apoyo y desde entonces se consideran naciones hermanas. Ahora les dejo con la interpretación del himno de Ghurubu por parte de la orquesta nacional de Chile.
28 de Diciembre 2006
Día de los Santos Inocentes