Bowie me parece uno de los tíos más creativos de todo el siglo XX. Y también alguien que ha conseguido quizá lo más difícil en los tiempos que corren: tener una personalidad propia, auténtica y, desde luego, inconfundible. Para mí, su vida puede resumirse cronológicamente en una sucesión de titulares: rey del glam, alienígena hermafrodita, príncipe de los goblins, duque del rock, leyenda de la música.
Seguramente me repita diciendo que la ingente cantidad de música que nos inunda hace muy difícil discernir entre lo original y ‘más de lo mismo’. Musicalmente, Bowie escapa por completo de la tónica-dominante-subdominante-tónica con la que podríamos describir el 90% de la producción musical de los últimos 50 años. Y su talento le permite sacar grandes temas ya bien sea experimentando con sonidos nuevos, o cantando con su guitarra. Folk, Hard Rock, Glam, Soul, R & B, Electrónica, New Wave, Dance, Post-punk, Industrial, Drum & Bass, Pop, Art Rock… lo que sea.
Qué grande eres!
Curiosidad del día: el apellido Bowie fue elegido en honor del famoso personaje del Far West Jim Bowie.