Cuenta la leyenda que en otros tiempos no existía la música, tal y como hoy la conocemos. Eran tiempos difíciles, de grandes migraciones humanas. La historia se sitúa en una estación ferroviaria, en la que un padre (Manolo) y su pequeño hijo Pachín esperan con ansia a la madre, que tras tener que marcharse fuera del país para ganar algo de dinero, regresa en el siguiente tren.
En el horizonte aparece la serpiente de hierro, que poco a poco se va acercando al andén. Cuando recorría por fin los últimos metros, el hijo, percatándose de que aquello no frenaba, le preguntó al hijo… “¿Parará, papá?”. A lo que el padre respondió, paciente… “Parará, Pachín”.
Por todos es conocida la insistencia de los críos. Pachín pregunta de nuevo… “¿Parará, papá?”. A lo que Manolo, de nuevo, contesta… “Parará, Pachín”. Y hasta que el tren se detuvo, la conversación fue siempre igual…
Parará Papá,
Parará Pachín.
Parará Papá,
Parará Pachín.
Parará Papá,
Parará Pachín.
Cotejado con numerosos documentos, y con sumo rigor histórico, este instante se considera el origen de la música.
ACTUALIZADO (30/08/07): Para todos aquellos que se han quejado… Esto es una broma, simplemente un chiste. Si queréis documentaros sobre los auténticos orígenes, un buen comienzo va por aquí.