Considerada como una de las piezas de música clasica más tristes de la historia, el Adagio para cuerdas fue compuesta por Samuel Barber cuando apenas tenía 26 años. Este compositor estadounidense, a pesar de la alta consideración que disfruta en su país (la pieza llegó a sonar en el entierro de JFK), no fue recuperado para la memoria colectiva hasta el uso de su obra en diversas películas, empezando por El hombre elefante, pero sobre todo la mítica Platoon, que conseguía enfatizar con los acordes lentos y llenos de sentimiento de este adagio algunos de los momentos más duros de la película.