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Domingo, 23 de Septiembre, a las 7:11 pm
categoria: garitos- grupos- historias
autor: peer

Panorama de Praga

Ya W.A. Mozart alabó en su momento el buen ambiente musical de Praga encantado de escuchar a la gente por la calle silbando sus composiciones. Hoy por hoy podría decirse que “La Ciudad Dorada” es la capital europea del jazz y una referencia de la música culta.

Hace un par de semanas tuve la suerte de comprobarlo, y aunque no pude hacerlo con la calma que me gustaría (ya que mi visita se debió a temas laborales), es cierto que me llevé una muestra muy grata. Y debo en este punto agradecer a Antonio, colega del laboratorio donde trabajo, el haberme guiado a través de las callejuelas para encontrar una serie de garitos muy recomendables.

U Maleho Glena PixEl U Maleho Glena, cerquita del Puente de Carlos, en la orilla oeste del río, es una isla entre los océanos de turistas fluyen por la ciudad. Tiene un pub en la entreplanta, pero unas escaleras te llevan a un sótano con una ambientación encantadora, y lo suficientemente pequeño como para que los conciertos sean muy íntimos. Copas baratas y gente amable, que no duda en hacerte un hueco en su mesa para que puedas asistir al concierto.
Aquí presencié bossa en estado puro, a manos de la banda “Bossa Nova Sensation“, de la que hablaré en un próximo artículo, ya que realmente aquella noche lo merece.

AghaRTAEl AghaRTA, en una de las calles que desembocan en la Plaza Vieja (la del famoso reloj astronómico, posiblemente una de las plazas más bellas del mundo). Su gestación lo vincula claramente al mundo del jazz, bautizado con el nombre de uno de los discos más importantes de Miles Davis, y abierto el día siguiente a su fallecimiento, en Septiembre del 91. Es un sitio realmente espectacular, precioso. La sala de conciertos se sitúa en una especie de cúpula escavada bajo el suelo, que podría recordar fácilmente un refugio antiaéreo. La piedra y la forma del habitáculo crean una acústica muy intensa, y de nuevo el espectador se siente muy acogido por el ambiente. Además tienen unos cuantos cócteles propios riquísimos ! (yo me puse ciego a Tutu’s ;)
En este local repetí, así que asistí a dos conciertos. Por una parte, los “Rythms Desperados“, un grupo maduro, muy versátil (jazz, funk, latin…) y bastante cachondo. Presentaron algunos temas de su último álbum, “Volcano“, y nos lo hicieron pasar muy bien. El otro grupo “Quattro Formaggi“, literalmente me hizo pasar una de las mejores noches musicales de mi vida. Pero esto lo reservo para otro artículo…

Reduta picPor último, el Reduta. Jazz club mítico donde los haya, situado entre la famosa Plaza de Wenceslas y el Teatro Nacional, ha sido escenario de grandes artistas de todo el mundo (Tony Scott, The Glenn Miller Orchestra, Acker Bilk, Yosuke Yamashita, Wynton Marsalis…). Ya más amplio, con precio europeos, y decoración que podría ser portada de un libro sobre modernismo, en cierto sentido me decepcionó. Seguramente por mi propia culpa, como rezamos en misa, porque lo había idealizado desde muchos años atrás. Quizá la noche no era la más propicia… no lo sé. Pero no me sentí a gusto como en cualquiera de los otros dos (a pesar de la grata compañía de dos compañeros de la Universidad de Girona).

Resumiendo, la sensación que me queda de mi breve estancia en Praga es que, a pesar del aroma a antiguo y solemne que pueda emanar una ciudad gótica como Praga, musicalmente se respiran fragancias frescas y juveniles que nos confirman que Praga y, en general, la República Checa, sigue siendo tierra de músicos.

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