En la serie de canciones para escuchar durante largas noches de trabajo, donde a veces se hace indispensable una terraza, una ventana, o al menos un hueco para poder mirar la luna mientras el humo del tabaco se deshace en jirones, se ubica la siguiente canción. Casi diría que es una canción para no ser escuchada, una canción de fondo para dejar pasar los pensamientos. Dejemos que pasen, pues, mientras Jose, este sueco melancólico con alma argentina va acariciando las cuerdas.